Diario de Ana Frank.

Estoy leyendo un magnífico libro titulado “Cien Bandas Sonoras en la Historia del Cine”, de Roberto Cueto. Es uno de esos libros amenos de leer y que voy saboreando poco a poco, sin prisas.

Hoy, repasando la década de los cincuenta, junto a célebres bandas sonoras de también célebres películas (aunque no siempre coinciden unas y otras) como “Con la muerte en los talones”, “Horizontes de grandeza”, “Vértigo” y similares, me he encontrado de nuevo con una joya: “El diario de Ana Frank”. Y digo encontrado de nuevo, porque hace unos 15 años que disfruté y sufrí leyéndolo. Jamás un libro me ha sacudido tanto como esta obra (y he leído bastantes), en la que te encariñas con una jovial y vital niña adolescente de nombre Ana, víctima del lado más oscuro, perverso, absurdo y cruel del ser humano.

¿Por qué? Esa es la pregunta que me hice, entre lágrimas, al terminar su lectura. Creo que cada uno tiene que encontrar la respuesta, pero queda claro que hay cosas que no deberían haber pasado ni deberían volver a pasar nunca más.

“El Diario de Ana Frank” es un libro que toda persona debería leer al menos una vez en su vida. Imprescindible.

En 1959, el director George Stevens dirigió la película basada en el libro. La banda sonora se la encargaron a un joven Alfred Newman, el cual siempre consideró “El Diario de Ana Frank” como uno de sus mejores trabajos para el cine. Un año antes, durante la preproducción del filme, el compositor viajó hasta Amsterdam, donde visitó el ático donde vivió Ana Frank, llegando a entrevistarse con Otto Frank, el padre de Ana, que fue quien hizo público el diario.

Lejos de crear un score pesimista y oscuro, Newman compuso una banda sonora que reflejara -y cito textualmente de palabras del compositor- los ideales elevados, la ternura, el valor y las cualidades espirituales de la familia. El resultado fue una excelente banda sonora que deleita mi espíritu mientras escribo este post.

Alfred Newman – The Diary Of Anne Frank

.