Soy un fiel lector de Arturo Pérez-Reverte, uno de los escritores españoles más conocidos dentro y fuera de nuestro país. Me gustan su estilo directo y ese sentido del humor tan peculiar, tan mordaz.
Con el paso de los años, he ido leyendo (y disfrutando) casi todos sus libros, desde “Territorio Comanche”, “La piel del tambor” (una de mis favoritas), “La Reina del Sur”, “La Sombra del Águila”, “La carta esférica”, “Cabo Trafalgar”, “El club Dumas”, “El maestro de esgrima”, etcétera.

No obstante, de todas sus novelas, me faltaban por leer (y me siguen faltando) unas de las más célebres y “Revertianas”, si se me permite la expresión. Me refiero a las aventuras del Capitán Alatriste, esa serie de novelas de estilo folletinesco, que tienen como personaje principal a un valiente y cabal hombre de capa y espada. Bien, pues por fin he comenzado con la serie, leyendo la primera novela: “El Capitán Alatriste” (1996). No me ha decepcionado lo más mínimo y logrado transportarme a la España de Felipe IV, esa llamada “Edad de Oro”, con Lope de Vega, Góngora y Don Francisco de Quevedo, este último en su papel de amigo, compañero de bar, teatro y armas del Capitán Alatriste.

Pérez-Reverte logra ambientar a la perfección el escenario de la novela, fruto de una sólida preparación cultural y, como deja claro en el prólogo, mucha investigación previa.
En fin, que con novelas como esta, además de pasar un buen rato, viajando en el tiempo y la distancia, uno también aprende algo de nuestra historia y costumbres, que no viene nada mal.
Por supuesto, que ya tengo previsto hacerme con la siguiente novela de la serie Alatriste. “Limpieza de sangre” (1997).
Link de interés: http://www.perezreverte.com/capitan-alatriste/