Creo que la frase, escrita en la pared de unos de los llamados “módulos temporales” (barracas) de una escuela pública de Abrera (Barcelona), necesita poca explicación. Habla por sí sola.

La gente común, el pueblo, la clase media y baja, la clase trabajadora (y la que no puede trabajar porque no encuentra trabajo), los de abajo vaya, no somos tontos. No. Es verdad, somos manipulables y nos solemos creer la mayoría de las trolas que los políticos (bueno, sus fieles agentes los medios de comunicación) nos sirven calentitas y listas para tomar en el telediario de las tres, en los informativos de la radio o en el diario de turno. Cierto, nos tragamos muchos sapos.
Pero no somos tontos. Sabemos donde estamos nosotros y donde están ellos; los políticos. En modernos palacios construidos con sueldos públicos de cinco y seis ceros. Sueldos que en muchos casos son vitalicios… Forever and ever, vaya. Palacios construidos con la inestimable ayuda de contratos millonarios, tráfico de influencias, desvío de capitales (curiosa expresión para describir al chorizo/a de toda la vida) y chanchullos similares. Es lo que tiene ir en clase preferente. “Pónganse cómodos sus Señorías”.

Pintada reivindicativa en la pared de una de las clases-barraca habilitadas en el Colegio Ernest LLuch de Abrera (Barcelona)
El ciudadano de a pié, el españolito, catalán, madrileño, gallego, etc… medio aceptamos al cerdo y al político como animal de compañía. Comprendemos que la clase dirigente con tanta y tanta responsabilidad, se vea compensada de alguna manera. Bien. Pero lo que no toleramos ni toleraremos nunca es que mientras vosotros y vuestros medios habláis de crisis, de necesidad de recortes, de ajustarse el cinturón, vosotros, vuestros hijos y vuestros nietos seguiréis viviendo en primera; en clase preferente; en palacios.
No puede ser que mientras vuestros hijos van a los mejores colegios y escuelas privadas del país y del extranjero, los nuestros se vean privados cada día un poquito más. Menos profesores, menos horas lectivas, menos medios. De lo único que parece haber más es de recortes, subidas de matrículas y… barracas. Más barracas.
No somos tontos y, además, tenemos memoria. Por eso no es extraño encontrar mensajes poco sutiles, sí, pero acertados como este:

Mensaje para "los de arriba" pintado en las instalaciones de la Biblioteca de Abrera (Barcelona)
Haber, dinero, lo que es dinero, hay. Lo que no hay es dignidad ni vergüenza.
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