“Escuela de Robinsones”, de Julio Verne.

Acabo de terminar mi última novela del magnífico escritor francés Julio Verne, “Escuela de Robinsones”. Como ya avanza el título es una novela al uso que nos relata la historia de un par de náufragos, una isla salvadora, su aventura en ella y el desenlace final. Es, en comparación con otras de Verne, una novela bastante corta.

Después de haber leído recientemente “La isla misteriosa”, una novela larga y en la que nos encontramos con bastantes más personajes, “Escuela de Robinsones” se me hace corta y algo pobre. Eso no quita que sea una novela entretenida e incluso sorprendente en su desenlace, que no desvelaré para no desanimar a los que quieran leerla por primera vez.

“Escuela de Robinsones” la leí hace ya muchos años, aún adolescente, por lo que en general la trama la recordaba, pero no los detalles. Me ha gustado releerla de nuevo y evadirme por esos mares del Pacífico.

Encontramos en la literatura de aventuras un buen número de novelas de náufragos e islas con sus robinsones. En un artículo más pronto que tarde, tras documentarme un poco, haré un recopilatorio de algunas de ellas o al menos de las más relevantes.

Portada bellamente ilustrada de la edición Hetzel que acabo de leer.

Me acaba de llegar la última novela, un clásico de la literatura inglesa del siglo XIX: “Historia de dos ciudades”, de Charles Dickens. Un regalo magnífico. Comienzo mañana con ella.

La edición que leí allá en los ochenta (de la Biblioteca de mi padre)

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“La isla misteriosa”, Julio Verne.

Hoy he terminado de leer esta gran novela, “La isla misteriosa”, del prolífico escritor Julio Verne. Y me ha parecido una gran novela en todos los sentidos, incluso en el literal, pues contiene más de seiscientas páginas de viajes, de misterios y azañas de un grupo de Robinsones americanos.

“La isla misteriosa” fue publicada en 1874 en París por su editor Hetzel. Conforma una trilogía junto a “Veinte mil leguas de viaje submarino” (1869) y “Los hijos del capitán Grant” (1867), pues en La isla misteriosa, aparecen personajes de las tres novelas. Muy original, sin duda.

El propio Verne pretendía, según explicó a su editor, escribir “una novela que tratase sobre química” y, en efecto, en ella podemos contemplar como sus protagonistas son capaces de elaborar distintos elementos, como ácido nítrico, nitroglicerina e incluso ácido sulfúrico, así como de fabricar metales y otros útiles, todo ello sin ningún tipo de medios. Pero la novela es mucho más que una simple exposición sobre química práctica. La maestría de su autor nos entrega un relato de aventuras con una buena dosis de misterio.

La obra nos sitúa en plena Guerra de Secesión norteamericana. En Richmond, son hechos prisioneros el ingeniero, especie de Robinson moderno, Ciro Smith, el periodista Gedeon Spillet, el marino Pencroff, el ahijado de éste Harbert Brown y el criado negro Nab. Tras escapar a bordo de un globo aerostático, van a parar a una isla desconocida, a la que bautizan con el nombre de Lincoln. Allí se instalan y vivirán numerosas peripecias, siempre protegidos por una especie de fuerza superior oculta. Pero no contaré más, para no estropear la lectura de la obra a quien se anime a leerla.

Ésta se estructura en tres partes: ‘Los náufragos del aire’, ‘El abandonado’ y ‘El secreto de la isla’, a lo largo de las cuales se va desentrañando el misterio.

Es imprescindible romper el tópico de que Julio Verne es un escritor juvenil. Efectivamente, sus obras son perfectas para los jóvenes, pero también para los adultos a los que nos gustan los relatos de aventuras bien escritos.

En espera de que me llegue (de Círculo de Lectores) el Asedio, de Pérez-Reverte, he comenzado otra de aventuras de Verne: “Escuela de Robinsones”. Mucho más corta. Ya contaré cuando la termine.

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El Capitán Alatriste.

Soy un fiel lector de Arturo Pérez-Reverte, uno de los escritores españoles más conocidos dentro y fuera de nuestro país. Me gustan su estilo directo y ese sentido del humor tan peculiar, tan mordaz.

Con el paso de los años, he ido leyendo (y disfrutando) casi todos sus libros, desde “Territorio Comanche”, “La piel del tambor” (una de mis favoritas), “La Reina del Sur”, “La Sombra del Águila”, “La carta esférica”, “Cabo Trafalgar”, “El club Dumas”, “El maestro de esgrima”, etcétera.

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No obstante, de todas sus novelas, me faltaban por leer (y me siguen faltando) unas de las más célebres y “Revertianas”, si se me permite la expresión. Me refiero a las aventuras del Capitán Alatriste, esa serie de novelas de estilo folletinesco, que tienen como personaje principal a un valiente y cabal hombre de capa y espada. Bien, pues por fin he comenzado con la serie, leyendo la primera novela: “El Capitán Alatriste” (1996). No me ha decepcionado lo más mínimo y  logrado transportarme a la España de Felipe IV, esa llamada “Edad de Oro”, con Lope de Vega, Góngora y Don Francisco de Quevedo, este último en su papel de amigo, compañero de bar, teatro y armas del Capitán Alatriste.

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Pérez-Reverte logra ambientar a la perfección el escenario de la novela, fruto de una sólida preparación cultural y, como deja claro en el prólogo, mucha investigación previa.

En fin, que con novelas como esta, además de pasar un buen rato, viajando en el tiempo y la distancia, uno también aprende algo de nuestra historia y costumbres, que no viene nada mal.

Por supuesto, que ya tengo previsto hacerme con la siguiente novela de la serie Alatriste. “Limpieza de sangre” (1997).

Link de interés: http://www.perezreverte.com/capitan-alatriste/

“Viaje al centro de la Tierra”, Julio Verne.

Ayer terminé de leer mi última novela: “Viaje al centro de la tierra” de Julio Verne. Es una de las novelas de Verne que más me han entretenido, junto con “Cinco semanas en globo” y “Los hijos del capitán Grant”. Esta, de hecho, se me ha hecho hasta corta, ya que además de entretenida es también menos extensa.

La novela narra la historia del profesor de mineralogía Otto Lidenbrock, su sobrino Axel (el narrador de la historia) y Hans, el eficiente guía islandés que les acompañará en su expedición bajo tierra. Verne dota a cada personaje de una personalidad muy definida. Podemos ver a un profesor Lidenbrock con un carácter muy fuerte y tenaz, junto a su sobrino Axel que refleja durante buena parte de la novela un gran excepticismo respecto a la loca idea de su tío de emprender -y lograr- con éxito ese viaje al centro de la tierra. Por último Hans, el guía islandés, reclutado durante su estancia en islandia, es un hombre de pocas palabras y de economía de gestos y movimientos, pero muy eficiente y sacará de verdaderos apuros a sus acompañantes en más de una ocasión.

Es esta una novela algo diferente de Verne, en el sentido de que a diferencia de la mayoría de sus novelas donde la trama se va desarrollando por diversas y lejanas tierras a menudo exóticas, aquí la trama principal (salvo la breve narración del viaje a Islandia y la breve estancia allí) se desarrolla bajo tierra, lo que representa todo un reto para el escritor que demostró especialmente en este novela, ser todo un prodigio de la imaginación.

“Viaje al centro de la Tierra” es una de las creaciones más notables de sus 60 “Viajes extraordinarios”, que es el título genérico que se le da a la colección de libros de viajes y aventuras escritos por el autor francés, que comenzó con la publicación de Cinco semanas en globo en 1863 y culminó con La impresionante aventura de la misión Barsac en 1918.

De las novelas de Julio Verne hay infinidad de ediciones diferentes, pero si tienes en las manos la edición especial de tapa dura, con portada preciosamente ilustrada del editor y escritor francés Pierre-Jules Hetzel, pues ya es todo un placer y es una de esas grandes diferencias entre leer de un buen libro a leer de un buen ebook.

Portada edición Hetzel